Gracias a un encargo, traigo hoy a la memoria a Jean Paul Belmondo y os enlazo a leer un estupendo artículo firmado por Carlos Alcelay sobre este peculiar gigoló que alcanzó la fama en de la década de los 60 con su personaje en Al final de la escapada (1960) de Jean-Luc Godard, principio de una carrera arrolladora.

Jean Paul Belmondo: 80 años de adicción a las mujeres

Carlos Alcelay

A Geraldine Chaplin le asoma la sonrisa cuando le mencionan a Jean-Paul Belmondo. Los dos encabezaron el reparto de Secuestro bajo el sol en 1965, lo que le dio la oportunidad de conocer más de cerca a la por entonces nueva estrella francesa, el niño mimado por la crítica y por un club de fans femenino del que ya formaba parte media Europa.

Unos le juzgaban como el talento dado a luz por Jean-Luc Godard en Al final de la escapada (1960); otras explicaban su admiración en su mentón prominente envuelto en unos labios carnosos, en su nariz de boxeador, en ese aspecto de feo arrebatador, de alegre vividor. Ese fue el Belmondo que conoció Chaplin, la quintaesencia del seductor del que sus amigos podían esperar cualquier cosa menos aburrimiento. “En una ocasión, decidió organizar una fiesta en un hotel. Lo llenó de prostitutas e invitó a todo el mundo. Fue una fiesta maravillosa e indecente”, recuerda con simpatía Chaplin.

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